El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer que en 2025 la tasa nacional de homicidios fue de 21.4 por cada 100 mil habitantes, cifra que representa una reducción respecto al año previo y marca el nivel más bajo registrado en los últimos años. No obstante, entre las entidades federativas Colima se ubicó como la más afectada, con una tasa de 89 homicidios por cada 100 mil habitantes.
Descenso nacional, pero brecha entre estados
Según el reporte, en 2025 se contabilizaron 27,989 homicidios en el país, lo que implica una disminución anual del 18% frente a los 33,550 casos registrados en 2024. El Inegi señala que estas cifras se construyen a partir de registros administrativos de defunciones —oficialías del Registro Civil, servicios médicos forenses y agencias del Ministerio Público—, por lo que sus series pueden diferir de las publicadas por el Gobierno federal, que se basan en carpetas de investigación.
La caída en el indicador nacional contrasta con la persistencia de tasas elevadas en determinadas entidades. Además de Colima, otras entidades con alta incidencia en 2025 fueron Morelos, Sinaloa, Baja California, Sonora y Chihuahua, según el organismo.
Comparación histórica
El informe del Inegi ofrece un contexto temporal: las tasas publicadas para años recientes muestran una tendencia a la baja desde los picos observados en el periodo 2018-2020. La serie señalada en el reporte incluye:
- 2025: 21.4 homicidios por cada 100 mil habitantes (27,989 homicidios).
- 2024: 25.6 por cada 100 mil (33,550 homicidios).
- 2023: 24 por cada 100 mil.
- 2022: 26 por cada 100 mil.
- 2021: 28 por cada 100 mil.
- 2018-2020: alrededor de 29 por cada 100 mil en algunos años, periodo de mayores niveles.
| Entidad | Tasa 2025 (homicidios por 100,000) |
|---|---|
| Colima | 89 |
| Morelos | 58 |
| Sinaloa | 57 |
| Baja California | 55 |
| Sonora | 54 |
| Chihuahua | 53 |
Implicaciones para Colima
Para Colima, entidad que lidera las cifras, la tasa de 89 por cada 100 mil presenta retos concretos en materia de seguridad pública, procuración de justicia y prevención. Si bien el reporte nacional marca una reducción global, el comportamiento diferenciado entre estados implica que las estrategias a nivel local deban ajustarse a las necesidades específicas de la entidad.
En términos prácticos, una tasa tan elevada puede corresponder a concentraciones de violencia en municipios puntuales, a la presencia de grupos delictivos con alta letalidad o a factores sociales y económicos que exacerban conflictos. El informe del Inegi no desagrega en esta nota las causas por entidad, por lo que la interpretación requiere de información complementaria de las autoridades locales y de las fiscalías.
Fuentes y metodología
El Inegi aclara que sus estadísticas se elaboran con base en registros administrativos de defunciones de las oficialías del Registro Civil, servicios médicos forenses y agencias del Ministerio Público. Esta metodología incorpora fallecimientos documentados y no necesariamente coincide con las cifras derivadas de carpetas de investigación, que siguen otra ruta estadística.
Para las autoridades locales y la sociedad civil, estas diferencias metodológicas son relevantes al diseñar políticas públicas y al evaluar resultados en seguridad y procuración de justicia.
Qué sigue
La publicación del Inegi constituye un insumo para la discusión pública y la planificación institucional. En Colima, como en otras entidades con tasas altas, seguirá siendo necesario observar la evolución mensual y las acciones que implementen el gobierno estatal, las policías y la fiscalía para contener homicidios, mejorar la investigación y fortalecer la prevención.
En próximas entregas detallaremos la distribución municipal de la violencia en Colima, así como las respuestas oficiales y las iniciativas de prevención que se anuncien tras este reporte. Mientras tanto, los datos del Inegi sitúan a la entidad en el centro del debate sobre seguridad pública en México.