En la plaza principal de Tenango de Doria, un grupo de 101 artesanas y artesanos hidalguenses recibió certificados de Guinness World Records por su contribución a la exposición que obtuvo el récord por los bordados y tejidos más grandes del mundo. La entrega se efectuó como parte de las actividades conmemoras del Día Mundial del Bordado y reunió a representantes de comunidades de varios municipios del estado.
Reconocimiento colectivo y territorial
Los certificados fueron otorgados a quienes elaboraron 195 piezas textiles provenientes de diferentes municipios de Hidalgo: El Arenal, Francisco I. Madero, Mineral de la Reforma, Pachuca de Soto, San Agustín Metzquititlán, San Bartolo Tutotepec, Santiago Tulantepec, Tenango de Doria, Tepeapulco, Tlanchinol, Tulancingo y Mixquiahuala de Juárez. Esas piezas formaron parte de una muestra mayor presentada en diciembre en la Casa Miguel Alemán, dentro del Complejo Cultural Los Pinos, que integró en total 3,106 trabajos artesanales de las 32 entidades federativas.
El resultado fue la obtención del reconocimiento internacional, que certifica tanto la magnitud de la muestra como la técnica empleada: los organizadores y autoridades destacaron que las piezas fueron elaboradas íntegramente a mano, sin procesos industriales que alteren su manufactura tradicional.
Palabras de autoridades y significado cultural
Durante la ceremonia, la secretaria de Turismo de Hidalgo, Elizabeth Quintanar Gómez, enfatizó el valor cultural y simbólico de los bordados. En su intervención recordó la importancia de visibilizar el trabajo artesanal y su relevancia para la identidad de las comunidades.
“Este reconocimiento internacional acredita que las piezas fueron elaboradas completamente a mano y, al mismo tiempo, enaltece el trabajo, la creatividad y la dedicación de quienes mantienen viva esta tradición.”
Quintanar vinculó el reconocimiento con el fortalecimiento de la imagen turística del estado, al señalar que los tejidos y bordados representan motivos y narrativas locales como venados, mariposas, magueyes, paisajes y figuras tradicionales que forman parte del patrimonio inmaterial hidalguense.
Exhibición y legado comunitario
Como parte de las celebraciones en Tenango de Doria se inauguró además un lienzo nuevo de tenangos que retrata costumbres y rasgos identitarios de las comunidades locales. Esa pieza quedó instalada en el escenario de la Plaza de Armas para que vecinos y visitantes la aprecien en espacio público.
La exhibición colectiva y el reconocimiento de Guinness colocan a las y los artesanos hidalguenses en una vitrina internacional, pero también plantean retos y oportunidades: preservar técnicas ancestrales, garantizar condiciones justas de comercialización y convertir el impulso mediático en desarrollo sostenible para los talleres y cooperativas.
Impacto práctico y oportunidades
Especialistas en desarrollo cultural suelen recomendar medidas para aprovechar reconocimientos de este tipo. Entre las posibles acciones que podrían impulsar autoridades y organizaciones locales están:
- Programas de capacitación para manejo de comercialización y comercio electrónico.
- Rutas turísticas que integren visitas a talleres y espacios comunitarios.
- Registro y documentación técnica para proteger diseños y saberes tradicionales.
- Apoyos para acceso a materiales y mejora de cadenas de suministro en temporadas altas.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Artesanos reconocidos | 101 |
| Piezas aportadas desde Hidalgo | 195 |
| Piezas totales del récord | 3,106 |
| Municipios participantes | 12 |
Los motivos que aparecen en los bordados y tenangos, según las autoridades, aluden a la fauna, la flora, los oficios y la memoria colectiva de las localidades, por lo que su difusión contribuye a reforzar la identidad regional y el reconocimiento del trabajo artesanal como patrimonio vivo.
Observaciones finales
El acto en Tenango de Doria simboliza una alianza entre reconocimiento internacional y arraigo local. Para que el logro trascienda más allá de una entrega de certificados será necesario que las instituciones públicas y las propias comunidades articulen programas que fortalezcan la cadena de valor artesanal —desde la formación hasta la comercialización— y garanticen que los beneficios lleguen a las familias que hacen posible la continuidad de estas técnicas ancestrales.
La exhibición del nuevo lienzo y la permanencia de las piezas en espacios públicos ofrecen además una oportunidad para la educación comunitaria y el turismo cultural en la región, elementos que pueden contribuir a la recuperación económica de los municipios participantes si se acompañan de políticas públicas sostenibles y de largo plazo.