La secretaria de Cultura de la Ciudad de México presentó en la primera mesa de trabajo sobre la Casa del Poeta Ramón López Velarde un plan que, dijo, busca mantener el recinto como un espacio abierto y plural, financiado principalmente con recursos públicos y sin fines de comercialización. La reunión se realizó esta mañana en la sede ubicada en la colonia Roma y contó con la asistencia de diversos colectivos interesados en el destino del inmueble.
Ejes de la intervención y compromiso con gratuidad
Durante el encuentro, la funcionaria explicó que se propondrán ejes de acción orientados a la inclusión de distintas generaciones y voces. Subrayó que las actividades que se realicen no tendrán el propósito de convertir el espacio en una fuente de ingresos autónoma y que la intención no es rentar locales ni explotar comercialmente la casa.
“La Casa del Poeta será sostenida con recursos fiscales, el 95 o el 98 por ciento... si le sacamos alguito a lo de autogenerados será bienvenido, pero eso no hace la diferencia”
Con esa declaración, la secretaria intentó despejar preocupaciones de grupos defensores del inmueble que han exigido que la Casa mantenga su vocación pública y no se privatice su gestión a través de modelos autogeneradores predominantes en otras dependencias culturales.
Qué papel tendrán los ingresos propios
La funcionaria precisó que los posibles ingresos autogenerados tendrían un carácter limitado y operativo: permisos puntuales para vender café o libros que faciliten servicios al público. Puntualizó que esos flujos no sustituirán la asignación presupuestal, sino que servirán para pequeñas ventas dentro del recinto.
- Financiamiento principal: recursos fiscales para operación y mantenimiento.
- Ingresos autogenerados: permisos para venta de café o libros, sin expectativas de cubrir gastos estructurales.
- Prohibición de comercialización: no habrá renta de locales ni explotación comercial del espacio.
Contexto y tensiones alrededor del reciento
La Casa del Poeta ha sido objeto de atención pública y de reclamos por parte de colectivos culturales que exigen preservación y apertura. En ese contexto, la administración capitalina busca equilibrar la operación cotidiana del espacio con la preservación de su carácter público. La postura oficial apuesta por la gratuidad como principio rector, en línea con la política cultural reiterada por el gobierno de la ciudad.
| Concepto | Declaración oficial |
|---|---|
| Porcentaje de financiamiento público | 95–98% |
| Destino de ingresos autogenerados | Venta de café y libros (permiso específico) |
La propuesta también busca que el edificio funcione como un centro generador de actividades culturales, término que la secretaria utilizó para describir un espacio activo y plural, aunque insistió en que eso no implicará su privatización ni que el centro dependa de sus propios ingresos para sostenerse.
Implicaciones prácticas
Si persiste la línea anunciada, la Casa del Poeta operará con una cobertura mayoritariamente presupuestal, lo que podría garantizar la programación gratuita y la accesibilidad a públicos diversos. Al mismo tiempo, la claridad sobre los límites de los ingresos autogenerados busca evitar modelos de gestión que transfieran la carga económica a la comunidad cultural o condicionen el acceso por tarifas.
Quedan por definirse los detalles técnicos: reglamentos para permisos de venta, modalidades de programación, y mecanismos de participación de colectivos y usuarias. La mesa de trabajo de hoy abrió el diálogo, pero la construcción de acuerdos operativos requerirá sesiones posteriores y participación ciudadana continua.
La discusión sobre la Casa del Poeta se inscribe en un debate más amplio sobre la administración de espacios culturales públicos en la capital y en el país: cómo garantizar su sostenibilidad sin sacrificar la gratuidad ni la diversidad de voces que los habitan.