El gobierno de Baja California presentó un diagnóstico sobre el tráfico de armas procedentes de Estados Unidos que, por la ubicación fronteriza del estado, llegan a distintas regiones del país y tienen como destinos finales, entre otras entidades, Sinaloa y Durango. La información fue difundida durante una conferencia encabezada por la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, con participación del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Laureano Carrillo Rodríguez.
Rutas y orígenes identificados
Según el diagnóstico, las rutas de ingreso del armamento varían según el punto de la frontera estadounidense por donde se introducen las piezas o armas completas. Algunos de los patrones detectados son:
- Envíos que parten de Oregón y California y atraviesan Baja California para ser trasladados hacia Sinaloa y Durango.
- Armamento que llega a Sonora procedente de Utah y Arizona.
- Tráfico a Ciudad Juárez, Chihuahua originado en Colorado.
- Remesas desde Texas con destino a puntos como Piedras Negras y Nuevo Laredo (Coahuila y Tamaulipas).
- Envíos desde Alabama y Florida hacia municipios tamaulipecos como Matamoros, Ciudad Miguel Alemán, Reynosa y Ciudad Victoria, para su posterior distribución.
El secretario estatal explicó que la logística empleada por los grupos criminales combina el cruce de piezas por lugares poco vigilados con el uso de personas que facilitan el traslado de mayores volúmenes.
“Contrabando hormiga”
Una de las modalidades señaladas por las autoridades es la introducción de piezas desarmadas para su reensamble en territorio nacional. Este procedimiento, conocido en el expediente como "contrabando hormiga", se efectúa a través de pasos menores o zonas de baja vigilancia, como el cerro Cuchumá, en Tecate. La táctica permite que el material llegue desmembrado y sea ensamblado una vez dentro del país.
Colusión y participación de personas con residencia en EU
En la conferencia se reconoció que el tráfico por aduanas no sería viable sin la intervención de funcionarios o colaboradores que facilitan el traslado. Además, para mover volúmenes mayores se recurre a colaboradores de ambos lados de la frontera que cuentan con residencia legal en Estados Unidos, lo que dificulta la tarea de identificar y bloquear las cadenas logísticas.
El diagnóstico apunta a que la disputa entre grupos criminales en Sinaloa incrementa la demanda de armamento, lo que a su vez incentiva nuevas modalidades de contrabando y redes de suministro transfronterizo.
Resumen de orígenes y destinos
| Origen en EU | Entrada / Paso | Destino en México |
|---|---|---|
| Oregón, California | Baja California | Sinaloa, Durango |
| Utah, Arizona | Sonora | Sonora |
| Colorado | Ciudad Juárez | Chihuahua |
| Texas | Puntos fronterizos de Coahuila y Tamaulipas | Piedras Negras, Nuevo Laredo (Coahuila, Tamaulipas) |
| Alabama, Florida | Frontera Tamaulipas | Matamoros, Reynosa, Ciudad Miguel Alemán, Ciudad Victoria |
Implicaciones para Sinaloa
La identificación de estos corredores es relevante para Sinaloa porque consolida la hipótesis de que el flujo de armas tiene rutas que facilitan la llegada de material bélico a zonas con alta presencia de grupos armados. Las autoridades vinculan la necesidad de armamento por parte de los cárteles con la escalada de violencia que se ha observado en la entidad, lo que convierte la interrupción de estas cadenas en una prioridad para las instituciones de seguridad.
La presentación del diagnóstico incluyó la explicación de estrategias impulsadas desde el año anterior para contener estas redes; sin embargo, las autoridades admitieron que el fenómeno requiere coordinación interinstitucional y colaboración transfronteriza para reducir la disponibilidad de armas.
Lo que siguen las autoridades
El informe plantea la necesidad de reforzar los puntos de control en pasos no convencionales, intensificar las investigaciones sobre posibles prácticas de colusión en aduanas y ampliar la cooperación con agencias estadounidenses para rastrear el origen de envíos y el uso de personas con residencia legal para el trasiego de piezas.
El diagnóstico que se difundió en Baja California apunta a una red de rutas y modos de operación complejos, cuya interrupción demandará acciones coordinadas entre estados y con el vecino país del norte para disminuir el flujo de armamento hacia regiones como Sinaloa.