Un sello cilíndrico de arcilla atribuido a la tradición Aztatlán fue recuperado en la zona costera del municipio de Santiago Ixcuintla, Nayarit, y entregado al Centro INAH Nayarit tras un procedimiento formal ante la Junta Vecinal para la Conservación del Patrimonio Cultural. La pieza, localizada de manera accidental sobre la superficie de una parcela agrícola del ejido de Sentispac, ofrece evidencias directas sobre rituales vinculados al culto solar y a la petición de lluvias para la agricultura.
Descripción del objeto y contexto arqueológico
Investigadores describen el artefacto como una pintadera cilíndrica manufacturada por modelado y acanalado en crudo, con una longitud de 7.2 centímetros. Su diseño permite estampar motivos repetitivos sobre distintas superficies —como piel, papel o madera—, lo que combina una función decorativa con aplicaciones rituales. El sello presenta representaciones de aves sagradas: un águila (cuauhtli) y un zopilote (cozcacuauhtli), iconografía que los especialistas asocian con la regeneración vegetal y la astronomía ritual.
El arqueólogo Mauricio Garduño Ambriz, especialista en la región del Pacífico, ubica la pieza dentro de la fase cultural conocida como Cerritos, entre los años 850 y 1100 d.C.. Además, la presencia de residuos del pigmento azul turquesa —referido en fuentes prehispánicas como xihuitl— sugiere que se empleó para representar la banda celeste y tenía una carga simbólica relacionada con el fuego y la lluvia.
Funciones rituales y uso
Según la interpretación de los especialistas, estos cilindros no sólo servían como elementos estéticos: formaban parte del instrumental de sacerdotes y chamanes que los utilizaban en ceremonias para solicitar precipitaciones y favorecer la cosecha de maíz. La estructura en forma de rodillo posibilitaba la repetición de patrones simbólicos, lo que implica una estandarización iconográfica en los complejos asentamientos ribereños de las llanuras aluviales del río Grande de Santiago.
- Material: arcilla modelada y acanalada en crudo.
- Longitud: 7.2 centímetros.
- Iconografía: águila y zopilote, pigmento azul turquesa presente.
- Procedencia: parcela agrícola del ejido de Sentispac, Santiago Ixcuintla.
- Periodo estimado: fase Cerritos, 850–1100 d.C.
Conservación y disposición
Tras su localización, la pieza fue entregada por Raúl Lomelí Rubio al Centro INAH Nayarit, tras los trámites con la Junta Vecinal para la Conservación del Patrimonio Cultural. Actualmente se encuentra bajo tratamiento de conservación en el Museo Regional de Nayarit para asegurar su estabilidad estructural y preservar los restos del pigmento que aportan información sobre su uso y significado.
El hallazgo confirma la importancia de las tierras bajas aluviales como espacios de asentamiento y actividad ritual en el noroccidente mexicano durante el Posclásico Temprano. Además, pone de manifiesto desafíos habituales en la arqueología del país: la protección del patrimonio en zonas agrícolas, la detección accidental de piezas y la necesidad de protocolos claros para su registro y conservación.
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Tipo | Pintadera cilíndrica |
| Iconografía | Águila y zopilote; banda celeste en pigmento azul |
| Ubicación | Ejido de Sentispac, Santiago Ixcuintla |
| Periodo | Cerritos (850–1100 d.C.) |
El registro y la conservación de objetos como este enriquecen la comprensión de las redes socioculturales y rituales que operaron en las cuencas del Pacífico mexicano. A su vez, refuerzan la urgencia de articular políticas locales y federales que promuevan la protección del patrimonio cuando aparece de forma fortuita en terrenos agrícolas y otros espacios fuera de contextos de excavación controlada.
Mientras el sello continúa su proceso de estabilización en el museo regional, investigadores y autoridades evaluarán los pasos siguientes para su estudio detallado y eventual exhibición, con el fin de poner en valor una pieza que conecta prácticas ceremoniales antiguas con la identidad histórica de la región.